Foto oficial de la Comisión Europea. Nuestra representante es Teresa Ribera, con chaqueta granate, detrás de Ursula von der Leyen.
"Europa" -la UE, antes CEE- no "se ha hecho el loco" (como dice el influencer europeísta Óscar Vara) con la baja natalidad, la política migratoria ni la desindustrialización y pérdida de competencia. Adrede han seguido políticas de natalidad, las que se iniciaron tras la Segunda Guerra Mundial (1), y ha seguido el paper de la ONU sobre "reemplazo" del año 2000 (2), y han seguido la Agenda 2030 y la doctrina "ecologista" del desarrollo sostenible, desde 1992 (3). Los países europeos tienen las tasas de natalidad más bajas del mundo (España tiene las peores), hay problemas de integración con gran parte de la inmigración, se han deslocalizado industrias y explotaciones agrícolas, se han importado estilos de trabajo precarios (véanse los servicios de reparto), la industria del automóvil europeo está en mínimos y se pretende el rearme para enfrentarse a Rusia. No, no se han hecho los locos. Cuando escuchan a los lobistas y a los agentes del cambio en Bruselas no se hacen los locos, piensan en ganar dinero ellos. No se han hecho los locos, han cometido graves errores y nos han obligado a aceptarlos, sin derecho a protesta.
En vez de rectificar y de permitir alternancia al mando de la Comisión Europea, han hecho de todo para seguir manteniendo esas políticas. Han establecido un sistema de propaganda institucional subvencionada para que vayamos aceptando su programa de desarrollo sostenible. Han creado un sistema de represión contra las opiniones en contra. Desde luego no se han hecho los locos con el gasto excesivo y la deuda, porque la clase política vive de eso, y la corrupción es otro de los ejes de la política actual: nos colaron que era imposible desglosar cómo se repartieron los Fondos Next Generation y siguen sin desglosar, como muchas otras cosas.
Donald Trump sabe que esto es así y ha corregido los errores que cometieron sus antecesores siguiendo la senda del desarrollo sostenible, con el incentivo de las subvenciones (por ejemplo el Planet Hearth Project). No quiere que se frene el desarrollo en Estados Unidos. Rusia y China no quieren que se frene su desarrollo. Japón ha pactado con EEUU para recuperar la vía del desarrollo -es otro de los países mencionados en el work paper del año 2000(2)-.
Los europeístas son liberales capitalistas, aunque tengan una tendencia socialdemócrata (que también es liberalismo) y protestan ahora de algo que ellos mismos vienen defendiendo durante años, por defender eso que ellos llaman "Europa" (los ingleses y los rusos y los serbios también son europeos). Y ahora les está dando muy fuerte con el sistema de pensiones, al que califican de "estafa piramidal" en favor de la generación boomer, pero no proponen nada para arreglarlo. El caso es que están muy pesaditos cambiando el rumbo de su discurso. Hay una parte del liberalismo que va a volver a la derecha, con fines electorales, y otra que va a establecer otro nuevo discurso "europeo" basado en la tecnología, la amenaza rusa y los impuestos, y no van a hacerse los locos ahora tampoco, nos van a tomar por locos a los demás, como es habitual, pero los problemas que venimos teniendo no se van a resolver.
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A continuación, las notas, que he redactado con imparcialidad:
(1) Tras la Segunda Guerra Mundial, con la paz y el auge económico, con los avances sociales y los avances médicos, los países con cierto grado de desarrollo empezaron a experimentar un crecimiento de población sin precedentes. Desde Estados Unidos comenzó entonces una campaña para convencer a las naciones del mundo (sobre todo a la India) de que controlaran sus tasas de natalidad (Kingsley Davis), y esto se convirtió en un asunto prioritario. A partir de los años 60 se provocaron cambios sociales más o menos traumáticos en países subdesarrollados con el fin de mantener su subdesarrollo y disminuir su natalidad (el Plan Kissinger), se establecieron unas políticas antinatalistas (compiladas en el Memorando de Jaffe de 1969). Resumidamente, se trata de una política general que va desde la vida laboral al tamaño de las viviendas, se trata de la creación artificial de una sociedad de consumo de baja natalidad con un equilibrio muy concreto que viene ya desde unos años dando problemas. Hay que tener en cuenta que la Segunda Guerra Mundial acabó hace ochenta años y que la nueva configuración social neoliberal empezó hace sesenta años. Hace falta algo nuevo.
(2) El working paper titulado "Replacement migration" es eso que nuestros políticos niegan constantemente, aun siendo una evidencia que se está aplicando. https://www.un.org/development/desa/pd/sites/www.un.org.development.desa.pd/files/unpd-egm_200010_un_2001_replacementmigration.pdf
En países como Reino Unido, la inmigración supone un problema -Reino Unido tiene mucha inmigración desde India y Pakistán, por la relación histórica con estos países-, pero en vez de solucionar estos problemas, que afectan sobre todo a las clases más bajas, se ha puesto en marcha un aparato de represión, con leyes como la Online Safety Act de 2023, que se está aplicando con dureza sobre diversas voces críticas en redes sociales. Esta represión provocó muchos problemas a la diputada laborista Sarah Champion por denunciar las violaciones de Roterham -Ann Cryer sería otro caso similar-. Y se han dado numerosas y duras cargas de la policía en algunas ciudades (como Roterham) en las que han intervenido partidos de extrema derecha (casi todos escisiones del BUF) que actúan como defensores de los ingleses autóctonos pobres, lo que está provocando un aumento de su popularidad. Ni los tories ni los whigs ni los laboristas ni la Iglesia Anglicana han solucionado nada de manera satisfactoria. La verdad es que Champion no abandonó la política -a Corbyn se lo quitaron de en medio por otros motivos, porque el Partido Laborista no es marxista- y todo quedó turbio y sin resolver tras el juicio contra una diputada del UKIP por difamar a cargos laboristas en relación al caso de las violaciones de Roterham. Todo quedó como ya sabemos, turbio. La prensa y la defensa cerrada de todos los gobiernos que hubo hicieron mucho porque quedara así.
(3) En 1993, Josep Borrell escribió un artículo en El País explicando que el "desarrollo sostenible" venía a sustituir al "crecimiento cero". El crecimiento cero era la manera de limitar que determinados países se desarrollaran y aumentaran su población, pero esto se consideró demasiado duro, y el desarrollo sostenible venía a ser lo mismo, pero sólo moderando el desarrollo. Cualquiera que tenga inteligencia sabe que esto no es bueno, pero a la clase política, que cada vez es más rica, esto les pareció de maravilla. Las políticas de crecimiento cero se desarrollaron en el MIT por petición del Club de Roma a partir de 1970. Uno de los primeros países en aplicar estas políticas fue Bután, que sustituyó el producto interior bruto, como dato macroeconómico, por el de Felicidad Nacional Bruta, con pretendidas intenciones ecológicas. Bután ha crecido económicamente y ha disminuido sus tasas de natalidad. En otros países, el crecimiento cero fue un planteamiento difícil de aplicar, lo que llevó a cambiarlo en 1992 por el de desarrollo Sostenible. En general vivimos mejor, pero el sistema está colapsando por la falta de hijos y la pérdida de tejido industrial. Las críticas a la adopción de políticas "globalistas" es constante desde hace quince años y, en vez de tenerse en cuenta estas críticas, se ha continuado con estas políticas del desarrollo sostenible, con la agenda 2030 y se reprimen las críticas.
Nota final:
Si observamos los titulares de la prensa de los países europeos más ricos, de los occidentales, siempre se trata estos temas del mismo modo y siempre se descalifica a los críticos de la misma manera, tratándoles de ultraderechistas o radicales de izquierda o "rojipardos" (según el caso) o de "terraplanistas", "antivacunas" y cosas similares. No voy a entrar en esto, sólo quiero hacer notar que hay una agenda informativa -esto fue evidente desde la Global Editors Network en adelante- y una reacción predefinida contra críticas, y que la prensa está en crisis, no tanto por el efecto de campañas insidiosas que vengan del extranjero (que existen) sino porque el público está harto de poner las noticias para que les den una versión cosmogónica dogmática de la realidad y que se promueva la polarización. Han disminuido la confianza en el periodismo y la participación electoral. La verdad es que me aburre ya el tema a mí también. A muchas personas les aburre el tema y ya en este 2025 se intuye que va a haber una serie de cambios, pero estos se van a deber más a la consolidación de los mercados especulativos y del turismo y del ocio y a la Gran Jubilación Boomer que a otra cosa. La Europa liberal es un buque muy gordo y va a tardar en cambiar de rumbo.
Trump va a seguir dando la vara en Venezuela y en Groenlandia, por el petróleo, y la Guerra de Ucrania quizá acabe en otoño de 2026, porque como continúe en el 2027 pasará algo grave, pero eso es otra historia.
Ernesto García-Testón Gómez a 25 de diciembre de 2025.

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