"El viejo alquimista" de Peter Brueghel el viejo (sobre 1558).
Que conste, antes que nada, que soy bastante ignorante de todo, mucho más del tema del que voy a hablar, pero como buen ignorante (bueno por sensato), debo poner en claro algunas cosas que considero importantes y que merece la pena compartir. Lo que pretendo siempre es aclarar las ideas, y en este caso también explorar los interesantes temas que propongo en el título, con interés estético. Opino y divago también, tengo esa mala costumbre, así que este artículo será corregido en el futuro.
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La ciencia tiene su origen en la magia y en el misticismo. Esta idea es herética para todos los poderes que rigen la civilización occidental, pero es muy razonable. Explicaré por qué, empezando por explicar qué son el Corpus Hermeticum y el gnosticismo, porque esto nos ayudará a entender mejor este problema complejo.
El Corpus Hermeticum es la compilación de los textos sagrados egipcios adoptados por los griegos de la Antigüedad, traducidos por Marsilio Ficino en 1471, por orden de Cosme de Medici (esto dice la Wikipedia). Son textos sagrados atribuidos al dios egipcio Toth (son textos revelados) que los griegos atribuyeron a Hermes (Toth es el escriba de los dioses egipcios y Hermes el mensajero de los dioses griegos) y el Asclepio, compilación de la religión, ritos y magia egipcios. Según Cicerón, Hermes (Mercurio le llamaba él) era un sacerdote egipcio que dio "leyes y palabras a los egipcios" y que inicia una tradición teológica muy antigua que culmina en Platón (leed a Frances A. Yates). A Hermes también se le atribuye La Tabla Esmeralda, considerada un resumen de la Opus Magnum de la alquimia, y ya era conocida en la Edad Media, primero por los musulmanes. A Hermes se le llama Trismegisto, tres veces grande, porque reúne los tres principios de la sabiduría (según la Tabla Esmeralda), a saber: la magia (1), la filosofía y la alquimia. Esto último es más complicado de explicar, de hecho no es algo muy claro, pero es así. Y La Tabla Esmeralda y el Corpus Hermeticum son los pilares de la alquimia y el gnosticismo modernos. El Corpus Hermeticum es bastante impresionante, ya desde su primer tratado, el Poimandres, que habla desde una altura "inmensa, superior a toda medida determinable". El Corpus Hermeticum tiene muchos autores, es una tradición que se origina en el siglo II d.C. Giordano Bruno estaba muy influido por esto y a su vez influye él en el pensamiento esotérico de finales del siglo XVI junto con John Dee, lo que sería determinante en el movimiento iluminista rosacruz, desencadenado por la obra literaria de ficción de Juan Valentín Andreas que suponen los tres manifiestos rosacruces.
En general, el gnosticismo tiene su origen en Mesopotamia. "Gnosis" significa conocimiento, como "scientia". No voy a explicar la cosmología gnóstica ni a hablar sobre el Uno (Dios) ni los Eones ni del Demiurgo (el Eón caído) ni de sus Arcontes (en el Corpus Hermeticum se habla de los "siete Gobernadores", los planetas del Sistema Solar). Podemos definirlo de varias maneras, pero en general sería la línea de conocimiento dada desde el principio de la civilización humana hasta nuestros días, que ha sido interrumpida por la religión, por el cristianismo: porque diversas corrientes religiosas derivadas del orfismo y otras religiones, con la distancia temporal de más de seis siglos, dieron lugar a una serie de sectas sincréticas del gnosticismo con el cristianismo, siendo la más importante la de los ofitas, adoradores de la serpiente. Esa herejía fue combatida por la Iglesia desde el primer momento y cuando hablamos de gnósticos hablamos de estas sectas. Pero a pesar de ser repudiadas estas sectas, el gnosticismo volvió en todas sus formas; volvió reinterpretado otra vez tras siglos de latencia. Así la gnosis y la alquimia serían las otras corrientes no cristianas que nutren el esoterismo del siglo XVII, junto con el hermetismo y la creación de las primeras sociedades secretas. Podría decirse que esa época fue de transición entre la magia y la ciencia ya madura, pero realmente esa transición no ha cesado todavía, porque en la actualidad hay sectarios de este tipo, aunque esta historia nos saca del foco de este artículo. Expliqué un poco el fenómeno de la relación entre la magia y la ciencia en mi divagación sobre “El pensamiento Mágico”.
El gnosticismo reúne varias cosas que son comunes a todas las religiones, como explica Francisco García Bazán, a saber: la gnosis (el conocimiento) que se transmite a los iniciados y la búsqueda del sí-mismo, la parte del alma en contacto con el Uno o el contacto con Dios, según la tradición, y que estas son inclinaciones religiosas comunes a todas las sensibilidades místicas y presentes en todas las épocas, de diversas maneras.
En Mesopotamia los sacerdotes pasan a llamarse magos. Creo que la palabra es persa, originalmente. Así se llamaban a los sacerdotes caldeos. Los Reyes Magos eran 12 y venían de Oriente (de Caldea, de Persia y puede que de La India, del Indo) y serían médicos, alquimistas, astrólogos y místicos. Y en Egipto y en todo Oriente Medio (y en todo el mundo hace miles de años) el sacerdote es quien atesora la sabiduría y quien es, como mago, ya con una acepción moderna, el imitador del milagro, a través de rituales teatrales e ídolos articulados móviles. Pero la acepción de mago que nos interesa es la del sabio y místico antediluviano. Y el primer filosofo fue, porque no puede ser de otra manera, un místico. Así viene a decirlo Diógenes Laercio en referencia a un tratado perdido de Aristóteles, Sobre la Magia.
Hagamos un breve paréntesis. ¿Cuándo fue el diluvio? Pues al parecer, según los científicos, pudo haber sido en el 10.000 a.C. y el ser humano comienza a relatarlo (que se sepa) en el siglo XXIV a.C.; y quizá fue debido a algún evento cataclísmico que provocó la subida de las aguas en los mares y en los grandes ríos; y esto es tomado por las mitologías de China (mito de Gun y Yu), India (Diluvio de Manu) y Mesopotamia (Atrahasis o Utnapishtim, Noé en el Génesis), pero no por la de Egipto, por lo que debió tratarse, por qué no, de un maremoto o de la caída de un bólido estelar que afectó a los océanos Pacífico e Índico (y no en el siglo XXIV, antes). Una repentina subida de las aguas debió llevarse por delante las ciudades de aquellas civilizaciones incipientes que crecieron en torno a los grandes ríos (el Río Amarillo, el Indo y el Tigris y el Éufrates). Y esto dio lugar al desarrollo de una mejor ingeniería hidraúlica, a la que se le atribuye un origen mítico, pero es una realidad técnica antiquísima. ¿Y por qué algo que pudo ocurrir realmente es un mito? Pues porque hace cinco mil años no se tenían noticias de las cosas como ahora y el relato de algo acaecido hacía mil años se convierte irremediablemente en un mito, aunque hubiera sido real. Para los antiguos los mitos eran reales y esto es perfectamente racional y adecuado a las limitaciones de aquella época... Salgamos del paréntesis diluvial.
Recordemos que gnosis sería una línea de conocimiento desde el inicio de la civilización hasta nuestros días, pero estrictamente es una tradición órfica, pitagórica y platónica, oriental, que une tradiciones religiosas, astrológicas, matemáticas y místicas desde Egipto hasta la India. Y esta tradición pagana fue aplastada por el cristianismo en el siglo V, sobreviviendo entre los místicos y alquimistas de la Edad Media, siendo recuperada en el Renacimiento, y otra vez aplastada por la Iglesia y su Inquisición y sobreviviente hasta nuestros días a través de las sociedades secretas, llamadas gnósticas, herméticas y ocultistas. Ahí se ocultaban, precisamente, para sobrevivir, quienes atesoraban este conocimiento, aunque estas sociedades secretas después se hayan convertido en autoritarias y homicidas cuando han tenido poder, como la misma Iglesia lo era antes. La sociedad secreta moderna surge para poder tratar este conocimiento (que incluye también la filosofía clásica y su comentario) sin el peligro que suponía hacerlo en público, al margen de un mundo dominado por el cristianismo; y aún hoy en día sigue siendo algo herético e incluso demoníaco, porque han intentado recuperar la magia y los ritos paganos, que incluyen la invocación de daemones, benignos o malignos. Cuando se obliga a alguien a estar proscrito este se comporta como un proscrito y comete toda clase de excesos, no ya por curiosidad sino por despecho.
Llegados a este punto hay que indicar que el gnosticismo se ha dividido en varias corrientes, como ocurre con cualquier religión o corriente filosófica. Y recordemos que la contemplación de lo divino (mejor que la religión) y la filosofía siempre estuvieron unidas. De esta unión han salido grandes cosas. Alejémonos de las variantes extravagantes y las sociedades secretas que buscan en este conocimiento un poder que les dé el dominio de los cuerpos y las almas de los demás seres humanos. Volvamos al Renacimiento y al pensamiento digno de tal nombre.
En el Renacimiento confluyen la tradición alquímica de la Edad Media, la recuperación de la cultura grecorromana y la traducción y difusión del Corpus Hermeticum. El reencuentro con esas líneas de conocimiento ocultas y los nuevos descubrimientos científicos provoca un gran asombro en los eruditos y pensadores del siglo XVI como Giordano Bruno, que era un dominico, y provoca una corriente de pensamiento herético coincidente con la Reforma. Se estaban fraguando nuevos paradigmas científicos y filosóficos (el Humanismo) que habrían de imponerse de manera inexorable, pero el proceso sería duro: matarán a muchas personas y se volverán a quemar libros, como ya se hiciera hace mil años, en el siglo V.
¿Qué hizo la Iglesia ante esto? Obligar a la retractación y quemar en la hoguera a estos eruditos asombrados, que tenían razón en muchas cosas (en otras no). Y peor que la Iglesia Católica lo hizo el Protestantismo para sofocar el iluminismo rosacruz y la influencia de John Dee. Así lo vio Francis Bacon y ocultó esta influencia en una apariencia de racionalismo moderno, como indica Frances A. Yates (2). Lo lógico sería unir toda línea de conocimiento verdadero y coger lo que es bueno y útil de todas ellas, pero la Iglesia se aferró a Aristóteles y a Santo Tomás, al dogma y a la doctrina y los protestantes al puritanismo y el creacionismo, volviéndose a aplastar el conocimiento considerado pagano. Y los protestantes se aferraron a la Biblia y persiguieron todo aquello que pareciese brujería. Y desde luego han conseguido aplastar esto, porque al obligar a su supervivencia en las sociedades secretas y en el ocultismo, han condenado al descrédito a toda esta gnosis, a todo ese conocimiento, que a crecido extraño y deforme. Como digo, lo lógico sería unirlo todo y quedarse con lo mejor de cada tradición, y esto ocurrirá al final, inevitablemente, pero al ser estos grupos invisibles y vivir en las tinieblas pues acaban convertidos en degenerados, como se vio ya a finales del siglo XIX con Paschal Beverly Randolph y ya en el siglo XX con Aleister Crowley. Si dijera que el transhumanismo y la ideología de género tienen influencia de John Dee y de Randolph, respectivamente, nadie me creería, pero es cierto. John Dee era un erudito renacentista, que efectivamente vivía en una época de transición, tiene disculpa, pero Randolph y Crowley eran esperpentos que tienen que ver más con los sucesos del campamento de Bernedo (3) que con la ciencia.
Pero
volvamos al tema de la magia: la filosofía y la ciencia tienen su
origen en la magia y el misticismo, pero no ahora, claro, sino hace
cinco mil años, o mucho antes, no se sabe. Esto tuvo que ser así,
cuando la magia, el misticismo, la medicina, la astrología y la
alquimia, proveniente de la metalurgia, eran una misma cosa. No
quiero decir la religión, porque la religión es dogmática y trata
de aplastar lo que considera herético (en la actualidad se dice que
la ciencia se ha convertido en religión en parte por este motivo).
La ciencia surge de esta unión, irremediablemente. Hemos llegado a
la Luna porque hace miles de años apareció el primer místico, que
lo más probable es que fuera un brujo, un chamán. La ciencia nace
de esto, aunque el recuerdo de este origen se ha perdido en la noche
de los tiempos y sería ridículo que ahora los astronautas fueran
chamanes.
Pero la intuición en lo divino puede seguir siendo útil para producir innovación. No quiero decir que volvamos al animismo ni que nos convirtamos en cristianos devotos para recuperar la fertilidad creativa. Si no hay fe es inútil ese esfuerzo. Pero es evidente, y es materia tratada con obsesión por los filósofos de la Modernidad, que la pérdida de la fe ha sido como la amputación de una parte de nuestra inteligencia. Si queremos innovar necesitamos unir, como ya dije, todas las ideas posibles, y esa intuición de lo divino es la intuición primordial, y es un motor para la creatividad absoluta o para el descubrimiento absoluto. Desde luego, debemos apartarnos de la superstición y del fanatismo y de la ignorancia adornada con la religión, pero la teología refinada, la meditación en lo humano y lo divino, partiendo de una base ya muy elevada por la acumulación de conocimientos de nuestra civilización, en el conocimiento, es algo útil, a efectos prácticos; es útil para llegar a conclusiones beneficiosas y nuevas. ¿Por qué no?
Hace unos días, en una entrada de X de la física Sabine Hossenfelder, se nos mostraba como unos jóvenes "nativos digitales", alejados de la religión, creían que en los dataset de las inteligencias artificiales había partes de las almas de las personas que aportaron algo al entrenamiento de la inteligencia artificial. Esto es curioso, porque es una forma de animismo dada en jóvenes que supuestamente carecen de fe. ¿El ser humano puede apartarse totalmente de la sensación numinosa y del pensamiento mágico? Yo creo que no, o en todo caso es muy difícil porque esto requiere de gran disciplina (de algún modo doctrinal) y de continua negación de la intuición en lo sobrenatural (4). Y creo que es un error castrar así esto que yo considero una facultad de la inteligencia, aunque nos lleve a errores, porque muchas cosas que se consideraban sobrenaturales han sido reveladas ya como parte de nuestro universo material y han sido estudiadas y medidas por la ciencia y forman parte de la epistemología científica: los planetas del Sistema Solar, por ejemplo. La fascinación por lo desconocido, por aquello que intuimos, nos hace querer descubrirlo. Y a veces lo conseguimos.
An increasing number of people believe that they have awakened their AIs to sentience, and that they are communicating with lost or remembered souls. pic.twitter.com/XZzI94nSDS
— Sabine Hossenfelder (@skdh) July 9, 2025
Por todo esto (termino ya), yo creo que despreciar esa corriente de pensamiento y de conocimiento que ha tratado el hermetismo y la magia y relegarlo al ámbito del ocultismo y la falsa ciencia es un error. Es algo antiguo ya, muchas de sus grandes razones han sido superadas, pero de ello han salido ideas revolucionarias en nuevos campos científicos, como por ejemplo la psicología (Freud, William James, Jung y otros)(2). Y algunos de esos pensadores ayudaron a consolidar nuevos paradigmas científicos o a ver la posibilidad, remotísima, de la existencia de mundos como el nuestro. Quizá estos místicos que ha habido desde el principio de la civilización, los gnósticos, los herméticos, los alquimistas sean científicos absolutos. Por lo menos aquí ya no se quema a nadie por tener ideas heréticas.
Ernesto García-Testón Gómez a 13 de julio de 2025.
Notas:
(1) Nota sobre la magia: El mago era un sacerdote, un adivino, un médico, astrólogo, un oráculo, quien convocaba a los antepasados, a través de rituales que se fueron complicando cada vez más. Digamos que el ritual presenta una serie de etapas y puede durar unos minutos o puede durar un año. A través de esas etapas se alcanza lo divino. No se trata de lanzar rayos con una varita mágica, es más bien un proceso místico que requiere de la meditación profunda, hasta alcanzar el éxtasis. Es por este ejercicio de las facultades mentales que la magia y la filosofía estuvieron unidas en un principio. Hoy en día la filosofía es una especialidad académica y cuesta trabajo imaginar su origen. El arte también tiene un origen mágico y aún hoy conserva esa relación con su origen, y el arte esotérico con simbología mágica y alquímica se sigue produciendo, como en la Edad Media, aunque dentro de otras estéticas: sería el caso de Remedios varo, Leonora Carrington, Marjorie Cameron, Marina Abramovic o Zeena Schreck (parece que esto gusta a las mujeres), aunque estas dos últimas parece que le han sacado bastante beneficio económico a este asunto. Ya lo dije, no se trata de remedar el ceremonial sino de tener fe, aunque todo esto no resulta más que en decadencia y a veces en depravación, como en el caso de Aleister Crowley. La magia se ha alejado de la racionalidad, pero conserva su relación con el arte (y con la ciencia).
(2) “El iluminismo Rosacruz”, Frances A. Yates, 1972.
(3) Diario Sabemos 9 de octubre de 2025: "El Caso del Campamento de Bernedo: Cronología de un Escándalo", por Bea Talegón.https://diariosabemos.com/actualidad/caso-campamento-bernedo-cronologia-escandalo_512195_102.html
(4) Nota sobre los pensadores de la modernidad: según la reflexión de Roberto Calasso en "El ardor" ("Antecedentes y Consecuentes"), el vedismo, el hinduismo y el gnosticismo serían corrientes de conocimiento de continuación, pero el pensamiento de la Modernidad es de sustitución, se pretende siempre eliminar lo antiguo y sustituirlo por lo nuevo, lo que explica que haya devotos kantianos, hegelianos, marxistas, freudianos, nitzscheanos y demás devotos de los principales pensadores de nuestro tiempo (caracterizados por su cara de vinagre) que tratan de imponer sus doctrinas e incluso la terminología o el lenguaje que las caracteriza. De hecho, la idea de que Dios ha muerto o la idea de que no existe son dogmas de nuestro tiempo, pero sigue habiendo creyentes: unos 6000 millones de las principales religiones en todo el mundo. Y en la Antigüedad también pasaba esto de que los discípulos de una escuela filosófica creían que lo suyo era lo mejor: realmente no somos tan diferentes, aunque ahora impere el ateísmo. Siempre hemos necesitado algo en lo que creer y un grupo al que unirnos. Nos puede gustar o no todo esto, pero es así.
Ernesto García-Testón Gómez 2025.
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